Spirulina máxima (Arthrospira máxima)
Originaria del emblemático Lago Texcoco en México, la Spirulina Máxima es una joya de la naturaleza valorada desde tiempos prehispánicos. Se tiene registro de que, ya en el siglo XIV, los aztecas la conocían como “tecuitlatl” y la recolectaban por sus excepcionales propiedades nutritivas y energéticas, siendo un alimento básico para sostener a grandes poblaciones y potenciar el rendimiento físico y mental.
Hoy en día, el cultivo controlado en estanques y sistemas cerrados en México sigue preservando ese legado ancestral, garantizando una producción de alta pureza y calidad que mantiene intactos sus valiosos compuestos bioactivos.
Estas cualidades hacen de la Spirulina Máxima un superalimento esencial, tanto para la nutrición humana como para aplicaciones en la industria alimentaria y nutracéutica.
Spirulina Sahara (Arthrospira platensis)
Spirulina Sahara, recolectada en el desierto del Sahara en regiones como Tamanrasset y Ouargla (Argelia), destaca por su extraordinaria resiliencia. Esta cepa prospera en aguas alcalinas, altamente salinas y ricas en minerales, condiciones que la han obligado a adaptarse a ambientes extremadamente hostiles.
Su capacidad para florecer en estos entornos no solo evidencia su fortaleza biológica, sino que también la posiciona como un modelo ideal para estudiar la tolerancia al estrés ambiental en ecosistemas desérticos.
Además, la Spirulina Sahara demuestra una resistencia sobresaliente frente a elevadas temperaturas y altos niveles de salinidad. Estos atributos la convierten en un recurso natural de alto valor, apto para investigaciones enfocadas en la biotecnología y la ecología, así como para el desarrollo de aplicaciones sostenibles en zonas áridas.
Spirulina Paracas (Arthropsira platensis)
La Spirulina Paracas es una cepa de cianobacteria originaria de la costa sur de Perú, específicamente en la región de Paracas, en Ica, donde las aguas naturalmente alcalinas y ricas en minerales crean condiciones idóneas para su cultivo.
Además, su genoma fue completamente secuenciado en Suiza por Biorigin SA, lo que reveló la presencia de genes clave que confieren una notable tolerancia al estrés y una eficiente producción de metabolitos. Estos descubrimientos han impulsado la investigación sobre sus capacidades adaptativas y han permitido optimizar las condiciones de cultivo para obtener una biomasa de alta calidad.
Asimismo, la Spirulina Paracas se ha establecido en Francia desde 1998, donde se cultiva en granjas artesanales y es altamente valorada por su productividad y resistencia. Su capacidad para prosperar en ambientes extremos, sumada a su posible adaptación para el cultivo en agua de mar, la posiciona como un recurso natural prometedor.
Paul Rios –
Muy completa y útil para prácticas de fisiología y morfología. Las diferentes cepas permiten comparar formas, velocidades de crecimiento y respuestas a distintas condiciones. Excelente material para escuelas técnicas y universidades